Cuando el diario vivir, va siendo diseñado segundo a segundo por cada uno de nosotros, ensimismado en llegar a la meta o terminar la tarea para iniciar otra y luego repetir la acción, sin percatarnos que estamos encendiendo la misma arquitectura mental, las mismas programaciones, las mismas emociones, los mismos pensamientos las mismas actitudes y las mismas acciones, sin posibilidad de poder iniciar cambios significativos en nuestra biología en nuestra arquitectura en nuestro pronóstico individual.
Qué tal si, nuevamente recreamos
desde nuestra memoria aquella experiencia
prodigiosa, donde fuimos capaces de
trascender la tarea y percibir un
estado de gozo. Instante de comunión,
donde se ha unido en un espacio
sin tiempo, el gesto preciso de la
destreza con un estado de la mente no
usual, que podríamos identificar como un
estado pensamiento- ilimitado,
donde el cuerpo y mente, se ensamblaron
sin división.
Este extraño estado de percepción,
inusual en su frecuencia, que seguramente para quienes pudieron experimentarlo solo lo tomaron como
algo casi anecdótico, ya que no se
inscribía en el ámbito “racional “…. o mejor dicho en el ámbito de lo
descriptible.
Si de lo contrario son de los privilegiados que en su vida repiten constantemente este estado de flujo evolutivo,
lleno de nueva creatividad, nueva
comprensión, impulsado por una intensidad vital… han podido constatar que en
este estado cognitivo de percepción,
lejos queda el dolor, la frustración, el
estrés, o la dificultad, que es tan
natural de percibir cuando nos enfrentamos a una difícil tarea, o cuando
requerimos obtener una destreza en particular.
Esta experiencia es una experiencia formativa
EXPANDIDA, que involucra esencialmente el caudal de nuestra ilimitada capacidad para generar estados creativos de
sí mismo, esenciales para evolucionar, o mejor dicho, para saltar al siguiente
escalón del aprender de sí mismo, del
aprender a conocer, del aprender a hacer, y del aprender a SER.
Despertemos metódicamente el
especial potencial ilimitado que yace tanto en nuestras capacidades como la de
nuestros hijos para comprender y generar actitudes significativas, pensamientos
significativos, vidas significativas, por donde el caudal de la individualidad
podrá gestar la dimensión más sincera y
expandida de sí mismo, esto es la vía de formación, que la sociedad chilena debe reconstruir en sus formatos
curriculares.
No olvidemos la afirmación intuitiva que hicimos de nuestros hijos,
cuando al verlos nacer, sabíamos,
que él o ella no podrían ser más hermosos y perfectos. Vaticinando………..el caudal
interno que ellos traían. Sin embargo,
unos años después, caemos en la
trampa de empezar a mirar a este prodigioso ser-único, solo desde la perspectiva de su desempeño escolar. Inaugurando
en ese instante, el inicio de un
sistemático adoctrinamiento mental, corporal y espiritual, para borrar de él,
la dimensión de su originalidad, instalándoseles no solo el miedo a fallar, si no la limitación de por
vida para acceder a su potencial individual…….único.
Dejemos ya de creer que con la receta, practicada de generación
en generación en nuestras aulas, pueda
siquiera optarse a que ocurra una nueva comprensión de lo que es formar
para expandir y más aún, creer que con las actuales asignaturas escolares y
universitarias, podremos abrir un espacio que abarque la misión evolutiva de
humanidad desde el manejo de nuestra biología
visible y de lo invisible.
Debemos generar las herramientas para que prodigiosamente
ellos los niños y jóvenes se entrenen para
movilizar su potencialidad biológica, sin limitaciones, orientándolos a
conectarse con la intencionalidad
creativa y única que anida en su ser, que en la actualidad es lentamente extirpada por la formación
orientada solo al logro de una buena
calificación, despreocupándonos en esta eventualidad, si efectivamente el logro
de tal calificación, ha generado un ser
con una nueva disposición expandida de sí mismo, o solo
hemos coartado, podado, cercenado su individualidad significativa.
Volvamos a comprometernos con el hacer despierto, con
el hacer en gozo… el hacer que nos revela como re cablear cuerpo- mente y
actitud desde la significación de
saberse un Ser único. Retomemos el entusiasmo por indagarnos profundamente,
volvamos a maravillarnos de nuestra ilimitada
posibilidad de expansión,
desafiemos constantemente nuestra incredulidad hacia nuestras
capacidades, solo así, nuestros hijos y alumnos podrán aspirar a tal evolución.
Es el viaje ancestral, donde hijo y padre, discípulo y Sensei, se internan en el océano de una prodigiosa y
profunda sabiduría. El Sensei desde su
rigor amoroso persuadiendo a su discípulo
para que nunca abandone la búsqueda de aquella llave que abrirá su caudal de entendimiento y expansión, y el discípulo con su amorosa
permeabilidad de quien acepta con orgullo y responsabilidad aquella transmisión
que deberá ser perpetuada de generación en generación, como trascendente misión
de humanidad.
Reciban
un abrazo fraterno
Sensei
Italo Remedy/ Fundador del Dojo Hakushi.


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