miércoles, 10 de julio de 2013

SOMOS MAS QUE UNA RANA:

“Dice una historia que dos ranas cayeron en un enorme cubo de nata en una lechería.  Una le dijo a la otra:
-Es mejor que nos demos por vencidas, estamos perdidas.  No podremos salir de aquí.
-Sigue nadando-le dijo su compañera-. Conseguiremos salir de alguna forma.
-Es inútil-chilló la otra-. Es demasiado espeso para nadar, demasiado blando para saltar, y demasiado resbaladizo para arrastrarse.  Ya que de todas formas voy a morir, es mejor que sea ahora.  Y dejándose caer, murió ahogada. Su amiga, en cambio, siguió moviéndose intentando nadar, sin rendirse.  Cuando se hizo de día, se halló encima de un bloque de manteca que ella misma había batido.  Y allí se quedó, sonriente un buen rato, mientras se comía las moscas que llegaban en bandada en todas direcciones.

Creer que puedes conseguir algo, es el primer paso para que así suceda.”


Efectivamente en nuestro diario vivir, invertimos mucho de nuestra  energía vital en mantenernos en movimiento,  y más aún en mantener  desde el coraje, la fuerza de voluntad y  la determinación para  no darse por vencido ante los objetivos  personales y desafíos que la vida nos diseña.

 Los  eventos generadores  de esta hazaña pueden ser variados y con distinta connotación. Sin embargo se hace cada vez más indispensable alimentar  la férrea determinación de que; si puedes tomar todo el arsenal provisto en tu ser, para alinearlos  en aquel gesto intuitivo y no falto de propósito,  sabiendo que sin esta entrega ilimitada no se podría, cruzar el abismo  que existe entre  la aspiración y su logro.

En la experiencia en el dojo,  en jóvenes  con diversas formaciones y personalidades, hemos podido constatar con preocupación,  su incapacidad para generar la experiencia de vida que consolide  en su carácter  las creencias y conocimientos indispensables para activar sus talentos y sobre todo para disponerse a la superación  progresiva de la  capacidad de aprendizaje de  habilidades y actitudes  necesarias para enfrentar con éxito un mundo con desafíos  en constante cambio.

Normalmente tenemos el paradigma que tal acontecimiento formativo,  se logra si o si cuando nuestros hijos pasan de curso, y pasan de curso y pasan de curso, creyendo que con en tal experiencia, se obtendrá aquella esperada estructura mental, emocional y corporal, que sea  capaz  no solo de resolver problemas en contextos conocidos si no además, pueda resolver  situaciones nuevas  y desafiantes.

Ante tal extrema exigencia, tendremos mentes que se auto convencen de su incapacidad de obtener las  destrezas y actitudes  necesarias para superarla, sin ni siquiera intentarlo,  otros se  disponen a intentarlo sin confianza en su arsenal desconocido, abandonando a medio camino, cediendo por no poder  mantener  el esfuerzo mental y emocional, indispensables para  obtener los logros  aspirados.

Los extraterrestres como llamo al tercer grupo, que normalmente son contados con los dedos de una mano, son ni  siquiera, los que  poseen más destrezas visibles,  que  se pudiesen constatar, como para generar un pronóstico alentador. Son  simplemente  mentes, que parecieran, son capaces  de vencer  en una lucha cuerpo a cuerpo con las  emociones, pensamientos y creencias negativas, generadas por los  fallos, la desmotivación, y el sacrificio que ésta  entrega  cobra.  Es como que su creencia interna  no acepta la posibilidad de rendirse sin haberlo entregado todo…. pero TODO, con  MAYUSCULA.

Nuestra tarea tal como me dice mi maestro, es que tengamos nosotros como padres la fuerza de voluntad, disciplina y perseverancia, para  desafiar  a nuestros hijos  colocándolos en el cubo de nata, y no en el McDonald de las experiencias, donde las risas y el disfrute solo dura  lo que dura una hamburguesa. Mientras la vida lo está esperando para que se convierta en la expresión más  fiel de su naturaleza ilimitada.


Conviértanse en maestros para sus hijos, sean los guías que  su intuición les confió, dejen de dudar, si acaso permanece aún  en su interior la misma mágica chispa que los hizo nacer. La tarea de los padres y formadores  es tener la capacidad de RECONOCER en ellos, las  potencialidades  de su naturaleza individual, que solo  el desafío significativo,  puede hacerlos germinar más allá de todo pronóstico.

Reciban un abrazo fraterno
Nos vemos en el dojo hakushi
sensei Italo Remedy.






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