“Dice una historia que dos ranas cayeron en un enorme cubo de nata en una lechería. Una le dijo a la otra:
-Es mejor que nos demos por vencidas, estamos perdidas. No podremos salir de aquí.
-Es mejor que nos demos por vencidas, estamos perdidas. No podremos salir de aquí.
-Sigue nadando-le dijo su compañera-. Conseguiremos salir de alguna forma.
-Es inútil-chilló la otra-. Es demasiado espeso para nadar, demasiado blando para saltar, y demasiado resbaladizo para arrastrarse. Ya que de todas formas voy a morir, es mejor que sea ahora. Y dejándose caer, murió ahogada. Su amiga, en cambio, siguió moviéndose intentando nadar, sin rendirse. Cuando se hizo de día, se halló encima de un bloque de manteca que ella misma había batido. Y allí se quedó, sonriente un buen rato, mientras se comía las moscas que llegaban en bandada en todas direcciones.
Creer que puedes conseguir algo, es el primer paso para que así suceda.”
Creer que puedes conseguir algo, es el primer paso para que así suceda.”
Efectivamente en nuestro diario vivir, invertimos mucho de nuestra energía vital en mantenernos en movimiento, y más aún en mantener desde el coraje, la fuerza de voluntad y la determinación para no darse por vencido ante los objetivos personales y desafíos que la vida nos diseña.
Los eventos generadores de esta hazaña pueden ser variados y con distinta connotación. Sin embargo se hace cada vez más indispensable alimentar la férrea determinación de que; si puedes tomar todo el arsenal provisto en tu ser, para alinearlos en aquel gesto intuitivo y no falto de propósito, sabiendo que sin esta entrega ilimitada no se podría, cruzar el abismo que existe entre la aspiración y su logro.
En la experiencia en el dojo, en jóvenes con diversas formaciones y personalidades, hemos podido constatar con preocupación, su incapacidad para generar la experiencia de vida que consolide en su carácter las creencias y conocimientos indispensables para activar sus talentos y sobre todo para disponerse a la superación progresiva de la capacidad de aprendizaje de habilidades y actitudes necesarias para enfrentar con éxito un mundo con desafíos en constante cambio.
Los eventos generadores de esta hazaña pueden ser variados y con distinta connotación. Sin embargo se hace cada vez más indispensable alimentar la férrea determinación de que; si puedes tomar todo el arsenal provisto en tu ser, para alinearlos en aquel gesto intuitivo y no falto de propósito, sabiendo que sin esta entrega ilimitada no se podría, cruzar el abismo que existe entre la aspiración y su logro.
En la experiencia en el dojo, en jóvenes con diversas formaciones y personalidades, hemos podido constatar con preocupación, su incapacidad para generar la experiencia de vida que consolide en su carácter las creencias y conocimientos indispensables para activar sus talentos y sobre todo para disponerse a la superación progresiva de la capacidad de aprendizaje de habilidades y actitudes necesarias para enfrentar con éxito un mundo con desafíos en constante cambio.
Normalmente tenemos el paradigma que tal acontecimiento formativo, se logra si o si cuando nuestros hijos pasan de curso, y pasan de curso y pasan de curso, creyendo que con en tal experiencia, se obtendrá aquella esperada estructura mental, emocional y corporal, que sea capaz no solo de resolver problemas en contextos conocidos si no además, pueda resolver situaciones nuevas y desafiantes.
Ante tal extrema exigencia, tendremos mentes que se auto convencen de su incapacidad de obtener las destrezas y actitudes necesarias para superarla, sin ni siquiera intentarlo, otros se disponen a intentarlo sin confianza en su arsenal desconocido, abandonando a medio camino, cediendo por no poder mantener el esfuerzo mental y emocional, indispensables para obtener los logros aspirados.
Los extraterrestres como llamo al tercer grupo, que normalmente son contados con los dedos de una mano, son ni siquiera, los que poseen más destrezas visibles, que se pudiesen constatar, como para generar un pronóstico alentador. Son simplemente mentes, que parecieran, son capaces de vencer en una lucha cuerpo a cuerpo con las emociones, pensamientos y creencias negativas, generadas por los fallos, la desmotivación, y el sacrificio que ésta entrega cobra. Es como que su creencia interna no acepta la posibilidad de rendirse sin haberlo entregado todo…. pero TODO, con MAYUSCULA.
Nuestra tarea tal como me dice mi maestro, es que tengamos nosotros como padres la fuerza de voluntad, disciplina y perseverancia, para desafiar a nuestros hijos colocándolos en el cubo de nata, y no en el McDonald de las experiencias, donde las risas y el disfrute solo dura lo que dura una hamburguesa. Mientras la vida lo está esperando para que se convierta en la expresión más fiel de su naturaleza ilimitada.
Ante tal extrema exigencia, tendremos mentes que se auto convencen de su incapacidad de obtener las destrezas y actitudes necesarias para superarla, sin ni siquiera intentarlo, otros se disponen a intentarlo sin confianza en su arsenal desconocido, abandonando a medio camino, cediendo por no poder mantener el esfuerzo mental y emocional, indispensables para obtener los logros aspirados.
Los extraterrestres como llamo al tercer grupo, que normalmente son contados con los dedos de una mano, son ni siquiera, los que poseen más destrezas visibles, que se pudiesen constatar, como para generar un pronóstico alentador. Son simplemente mentes, que parecieran, son capaces de vencer en una lucha cuerpo a cuerpo con las emociones, pensamientos y creencias negativas, generadas por los fallos, la desmotivación, y el sacrificio que ésta entrega cobra. Es como que su creencia interna no acepta la posibilidad de rendirse sin haberlo entregado todo…. pero TODO, con MAYUSCULA.
Nuestra tarea tal como me dice mi maestro, es que tengamos nosotros como padres la fuerza de voluntad, disciplina y perseverancia, para desafiar a nuestros hijos colocándolos en el cubo de nata, y no en el McDonald de las experiencias, donde las risas y el disfrute solo dura lo que dura una hamburguesa. Mientras la vida lo está esperando para que se convierta en la expresión más fiel de su naturaleza ilimitada.
Conviértanse en maestros para sus hijos, sean los guías que su intuición les confió, dejen de dudar, si acaso permanece aún en su interior la misma mágica chispa que los hizo nacer. La tarea de los padres y formadores es tener la capacidad de RECONOCER en ellos, las potencialidades de su naturaleza individual, que solo el desafío significativo, puede hacerlos germinar más allá de todo pronóstico.
Reciban un abrazo fraterno
Nos vemos en el dojo hakushi
sensei Italo Remedy.



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